



Terraza el patio de armas, la fortaleza desciende plegándose a la falda de la montaña. Tuvo el Fajardo fundador este castillo y el de Vélez Blanco por residencia, siendo tan sorprendentes su capacidad hacer ágiles las formas de las enormes moles que construyó, como la rapidez con que la hizo. Cuando fue excomulgado por el Obispo de Almería, harto de que el marqués se inmiscuyese en sus negocios, se refugió en Mula, que en adelante sería residencia, en la que pasaban los Fajardo buena parte del año, pero a no mantener los vecinos con el segundo y subsiguientes marqueses, las magníficas relaciones que tuvieron con el primero. Ignoro a quien pertenece en la actualidad el castillo de Mula. Quien quiera que sea, debiera procurar conservarlo. Entre otras razonas, porque dado el ritmo adquirido por la destrucción del patrimonio artístico, heredado por mi generación, no tardará en ser rentable, por su rareza, a condición de que no padezca restauración o remodelación, de la que salga desfigurado.
Las montañas el castillo, viniendo del norte. Hay que llegar a Mula para descubrirlo. Y otra vez nos encontramos ante "castillos" diferente. La torre no es exactamente "albarrana". Pegada al edificio parece volar, contribuyendo al efectos la triangular, que aparece distinta. Sumando la dos caras del triángulo a la torre hexagonal, tendremos ocho planos. Los ocho lados del octángulo encerrado en el círculo, principio del universo y de todas las cosas. El saliente que aparece a la espalda, es la "baranda" de la terraza, que debió ser de armas. Subiendo al castillo, que no se descubre hasta la última revuelta, encontramos restos de antigua muralla. Y de una torre, que quizá sea reliquia romana. No hay que ir más lejos para encontrar la inspiración de Pedro Fajardo, para levantar su torre.Pedro llevó el apellido Fajardo, que era el de la madre.



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